La hostelería avisa que el veto al tabaco traerá conflictos vecinales

Dentro de nueve días a los 4.346 bares y restaurantes de Castellón no les quedará más remedio que hacer una cosa: esconder los ceniceros y llenar el local de carteles advirtiendo a sus clientes de la prohibición de fumar. La nueva ley antitabaco, aprobada este martes y que entrará en vigor el próximo 2 de enero, vetará el consumo de cigarrillos en el interior de los bares y restaurantes, así como en los parques infantiles públicos y en los alrededores de los centros hospitalarios.

La hostelería provincial, que en las últimas semanas no se ha cansado de repetir que la prohibición total de fumar aniquilará cientos de puestos de trabajo y mermará los ingresos del sector, acatará la normativa pero advierte de los futuros conflictos sociales. “Esperemos que no se empiecen a cerrar establecimientos y esperamos también que se generen los mínimos conflictos, ya que será normal que los clientes de las discotecas y salas de fiestas salgan a la calle a fumar a las 2.00 de la madrugada. Y eso podría provocar molestias vecinales”, advierte Carlos Gomis, gerente de la patronal Ashotur, quien quiere dejar muy claro que “el empresario no tendrá la culpa puesto que en los últimos meses hemos propuesto muchas alternativas y todas han sido rechazadas en Madrid”.

Si bares y restaurantes están convencidos de que la ley mermará sus ingresos, los empresarios de discotecas y pubs todavía son más pesimistas. “La normativa incrementará la práctica del botellón y hará que muchos de nuestros clientes abandonen el local para salir al exterior a fumar. Eso tendrá unas consecuencias que no se han previsto en la ley”, explica Juanjo Carbonell, presidente de la asociación de discotecas y salas de fiestas. La Federación de Hostelería ya ha anunciado que si hay pérdidas en el sector se exigirá las “responsabilidades al Ministerio de Sanidad”.

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