Los bares dejan de vender tabaco para presionar

Ya se ha cumplido un mes desde la entrada en vigor de la ley antitabaco y, lejos de amainar con el tiempo, la indignación de la hostelería provincial va en aumento. Los propietarios de bares y restaurantes de Castellón comenzaron ayer a desenchufar sus máquinas expendedoras como primera medida de presión contra la restricción a fumar en los locales de ocio, que seguirá durante el mes de febrero con concentraciones en Valencia y Madrid. Sobre la mesa de la patronal autonómica y provincial --que secundó en bloque la propuesta nacida de la plataforma de insumisos de Castellón-está también, y con un respaldo considerable, la posibilidad de paros patronales (cerrar todos los establecimientos en bloque un mismo día) e incluso la insumisión generalizada, si no se consigue antes el objetivo: que la Ley Antitabaco deje la decisión de si se puede o no fumar en manos de los propietarios de los bares.

La creación de una plataforma que coordine las actividades de protesta en el ámbito autonómico o continuar con la recogida de firmas son otras de las actuaciones que emprenderá la hostelería para forzar el cambio de un ley que, según el estudio elaborado por la confederación valenciana Conhostur, ha traído pérdidas de hasta el 27% en un mes y amenaza con llevar al cierre a uno de cada cuatro establecimientos. La constatación de los datos ha encendido todavía más los ánimos en el sector provincial, que hoy mismo mantendrá una reunión para dar traslado a todos los asociados de las medidas aprobadas y recoger propuestas para incrementar la presión sobre el Gobierno.

LA “RABIA” DEL SECTOR // “La gente está muy quemada, porque está en juego el negocio de muchas personas”, reconoció el responsable de Restauración en la patronal Ashotur, Agustín Platillero. La “rabia” del sector es, también, una de las principales cuestiones destacadas por el presidente de Conhostur, Juan Carlos Gelabert. La primera parada será el próximo lunes, con una protesta frente a la delegación del Gobierno en Valencia, seguida el día 21 de febrero con una marcha hasta Madrid, además del apagón.

Uno de los locales que ya ayer desenchufó su expendedora fue uno de los insumisos, el bar Spirit. Su propietario, Fernando Tejedor, se mostró convencido de que el apoyo de la patronal, que ha hecho suyas medidas impulsadas por su plataforma, augura una mayor contundencia de la protesta. “Esto va en serio”, apunta.

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