Magdalena y fallas dan ‘oxígeno’ a la hostelería y al comercio de Castellón

Si los hosteleros y comerciantes de Castellón, Burriana o Benicarló tuvieran poder para ello, organizarían las fiestas de la Magdalena y fallas todas las semanas del año. En medio de tanta (y mala) cifra macroeconómica, llega marzo, uno de los meses clave para restaurantes, hoteles, discotecas, peluquerías…. y así hasta sumar decenas de establecimientos que van a ver como en las próximas tres semanas su volumen de facturación se va a duplicar o hasta triplicar.

Aunque todavía queda una semana para el inicio de la Magdalena, en muchos de los restaurantes de la capital ya no hay mesa libre para cenar el sábado. Y en los hoteles empiezan a llegar las primeras reservas. “Siempre tenemos una ocupación alta y, en parte, se debe al tirón de la feria taurina”, reconoce Ignacio Montoto, director del hotel Jaume I.

Los datos que maneja el Ayuntamiento revelan que la Magdalena del 2012 atrajo a casi 65.000 visitantes. Y este año las previsiones son muy similares. De los 65.000 visitantes, 40.000 fueron nacionales y otros 25.000 llegaron del extranjero. A un gasto medio de 50 euros por turista, quienes visitaron en 2012 Castellón se dejaron en la capital casi cuatro millones de euros. Y eso sin contar el desembolso de los propios vecinos de la ciudad. “La hostelería es, sin duda, el sector que más se beneficia, aunque las fiestas también tienen una repercusión económica muy importante en el comercio local”, reconoce Marta Gallén, vicealcaldesa y concejala de Turismo de Castellón.

LAS PLANTILLAS SE REFUERZAN // Que las fiestas crean empleo lo corroboran los propios empresarios de bares y restaurantes. “Para un bar o un restaurante del centro la Magdalena es una fecha clave. Doblamos facturación, contratamos personal, aunque también es verdad que trabajamos muchísimas horas”, dice Jovi Selma, propietario del restaurante Como Antes.

Pero las fiestas populares no suponen solamente un alivio para quienes están detrás de una barra. En Burriana, las peluquerías tienen más trabajo que nunca y para las floristerías o las tiendas de indumentaria tradicional la proximidad de las fallas es sinónimo de más facturación. Tanto que el único estudio que existe revela que solo en esta localidad las fiestas josefinas mueven cada año unos seis millones de euros. “La fiesta fallera reactiva la economía local hasta en un 70% y ahora el reto es conseguir que la repercusión de las fallas vaya más allá de los cuatro días centrales. Queremos potenciar los museos falleros y estamos trabajando para cerrar visitas durante buena parte del año”, explica Belén Sierra, concejala de Turismo.

Y otra buena noticia. Este año el calendario ha sido benévolo. Magdalena y fallas no coinciden (otras veces sí lo han hecho) y ganan ambas fiestas.

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