La crisis aviva el consumo de alcohol entre los jóvenes en las vías públicas

La crisis afecta a todos, y si no, que se lo pregunten a los más jóvenes, uno de los colectivos más perjudicados por la actual coyuntura. En este caso, el hecho de disponer de un presupuesto menor para salir el fin de semana ha convertido al botellón en un arma para divertirse gastando lo mínimo.

Una costumbre poco sana pero que impera en prácticamente toda la geografía castellonense, a pesar de que la mayoría de municipios niegan su existencia. Sin embargo, la realidad es que cada vez son más las localidades que están modificando su ordenanza de convivencia ciudadana para penalizar el consumo de alcohol en la vía pública y aumentando la presencia policial. Más presión que, aunque no erradica el consumo, sí ayuda a controlarlo.

En este sentido, solo en Castellón, la Policía Local interpuso 1.563 denuncias en el 2009 por consumir alcohol en la vía pública, aunque no reconoce estar afectado por este problema que se extiende con la crisis. Algo que sí confirman numerosos locales de copas y chiringuitos de la costa provincial. “Entran al local tras estar en la playa o en párkings emborrachándose y el consumo aquí es mínimo”, indican los empresarios, que señalan que “a la gente le cuesta pagar 5 euros por una consumición, si con lo mismo beben más en la calle”.

MALA IMAGEN // Una tendencia en aumento por la crisis que también avala la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo de Castellón (Ashotur), desde donde aprovechan para denunciar que “no solo afecta al sector hostelero, sino a los vecinos --generando problemas de orden público-- que siempre pagan los locales legales”. Por ello, esperan que “el excelente control que se ha llevado en el Gurugú y otras zonas continúe este año”. Y sentencian que “el botellón perjudica a todos, especialmente a la imagen que ofrecemos al turismo con estas conductas”.

La lista de emplazamientos donde se concentran jóvenes montando su propia fiesta (o prefiesta, previa a la entrada a algún local de ocio) es variada, pero entre los lugares donde casi siempre hay actividad, se encuentran la zona de chiringuitos del Grao de Castellón, así como la mayoría de recintos de fiesta anexos a la playa, como en la zona del puerto de Benicarló y Peñíscola, la avenida del Atlántico y el paseo del Fora Forat de Vinaròs; y las playas de Burriana y Benicàssim, que también lo sufre en los aledaños del IES Violant de Casalduch, así como en el paseo del bulevar.

Ashotur, contra las disco-móviles de fin de semana en los pueblos

La Asociación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Castellón (Ashotur) ha denunciado la proliferación de disco-móviles, como competencia desleal, en comarcas del interior de la provincia. Al respecto, el gerente de Ashotur, Carlos Gomis, resaltó que “hay zonas, como el Alto Palancia, donde se organizan todas las semanas, los viernes y sábados, y no se enmarcan en ocasiones puntuales como pueden ser los festejos patronales, por lo que no están autorizadas; también ocurre en Els Ports”. Así, Gomis indicó que “no se cumple la ley de espectáculos, ni tampoco en relación a las instalaciones eventuales”. Para los hosteleros, se producen problemas añadidos de orden público, tales como el botellón, entre otros.

En opinión de Ashotur, si los ayuntamientos no ponen límite “va a ser un desmadre” y un negocio para “unos particulares que no tienen autorización, ni seguros”. Sí se mostraron a favor de que se organicen, en base a la normativa, durante celebraciones puntuales. La ordenanza de convivencia ciudadana que prepara la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP) tiene un apartado para regular el botellón, que podrán asumir los consistorios.

Castellón impone 57 sanciones de botellón en un fin de semana

Castellón capital registró el pasado fin de semana casi tantas denuncias por botellón como en todo 2008, 57 frente a 60. Una cifra que demuestra la reactivación de las denuncias tras las diversas protestas vecinales y de los hosteleros reflejadas durante las últimas semanas.

La Policía Local corroboró que, en la etapa estival, “la zona costera, junto a los chiringuitos del Gurugú, es la más conflictiva, y más en áreas próximas a barrios residenciales”. La sanción media impuesta a los grupos que practican el consumo de bebidas alcohólicas en vía pública ronda los 150 euros, aunque se prevén mayores, de hasta 3.000 euros, para infracciones muy graves.

EVOLUCIóN Hasta la fecha, desde que el pasado noviembre entrara en vigor la ordenanza de convivencia ciudadana, los problemas del botellón se cuantificaban en 95. Una cantidad mayor a la del ejercicio interior pero “insuficiente” e incluso calificada de “ridícula y vergonzosa” por los hosteleros. Y es que en ciudades como Alicante, en solo un fin de semana de agosto, han sumado 77 --con imposición económica de unos 90 euros-- y, en lo que va de año, el millar, frente al centenar de Castellón.

En lo que va de 2009, la media de 3,3 sanciones por cada festivo ha hecho que la Asociación Provincial de Empresarios Turísticos de Castellón (Ashotur) se planteara medidas de fuerza. Así, su gerente, Carlos Gomis, explicó a este rotativo que “vamos a contactar con asociaciones de vecinos para unir fuerzas y así atajarlo, pues conlleva problemas de ruido y basuras”.

El delegado de locales de ocio de Ashotur, José Luis Selma, añadió que “en verano, por toda la provincia, donde hay fiesta y concentración de gente, se detecta. Ya sea en playas de Castellón, Burriana o Moncofa, en la zona de Benic