Los hosteleros tildan de frívola la prohibición total del tabaco
Prohibir ahora fumar en espacios públicos como bares y restaurantes sería “una frivolidad”, después de que “hace solo tres años saliera ya la ley que regulaba las zonas de fumadores y no fumadores de estos establecimientos”. Así lo ven desde la asociación de empresarios de hostelería de la provincia de Castellón, Ashotur, que se oponen a que la medida planteada por la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, pueda progresar.
El gerente de Ashotur, Carlos Gomis, apunta a Mediterráneo que “hay que recordar que en muchos locales se han hecho inversiones enormes para separar las zonas de fumadores, algunas de las cuales todavía se están pagando”. “Si querían prohibirlo del todo, haberlo pensado antes”, concluye con contundencia.
Además, añade que “este sector es uno de los que más ha cumplido con lo que se marcó en su día en este sentido”.
En cuanto a la repercusión económica que podría suponer para las comarcas castellonenses esta nueva prohibición, Gomis se muestra prudente y recuerda que “lo que ha hecho la ministra es una declaración de intenciones y, en caso de pasar todos los trámites legales, se estaría hablando de aplicarse en el 2012, por eso hay que ser cautelosos”.
Sin embargo, el gerente de Ashotur no oculta su malestar porque las medidas impuestas “han supuesto dinero de los empresarios para llevarse a cabo”.
PEQUEñOS EMPRESARIOS Por otro lado, en el aspecto social del consumo de tabaco en estos establecimientos, Gomis se suma al sentir de quienes opinan que la medida supondría una merma de “clientes de café o cervezas y cigarrito”, como apuntan algunos de los propietarios de pequeños bares consultados.
“Aunque en muchos países europeos funcionen estas prohibiciones y lleven años, no hay que olvidar que el carácter que tiene el español no es el mismo y el tabaco va unido a esa tertulia y ese entender del ocio, y a eso sí podría afectar”, matiza el representante de Ashotur.
Ana Iguiño, propietaria de La Bodeguita, en Castellón, sabe que “la gente viene aquí para tomarse su café y su cigarrito y si eso lo quitamos, perdemos toda la clientela”. Montse Terrada, del bar Las Planas, en el Grao, no ve lógico que puedan prohibir fumar en los bares porque “aquí no es obligado venir y quien viene debe poder disfrutar de su cigarro si le gusta fumar, y eso que yo no soy fumadora y en mi casa no se fuma”, puntualiza. En el bar Blasco, Juan José, uno de los responsables, argumenta que “si la cosa ya está fría, ahora solo falta que perdamos más clientes porque tengan que salirse fuera a la calle para poder fumar”.
Inquietud en la hostelería de Castellón por la ley del tabaco
La propuesta del Gobierno de prohibir fumar en los lugares públicos divide a los profesionales del sector.La merma en los ingresos, principal preocupación entre pubs, cafeterías y restaurantes de la ciudad.
El anuncio la semana pasada de la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, de la intención del Gobierno de ampliar la ley antitabaco para prohibir fumar en todo los lugares públicos, incluidos los bares y lugares de ocio, ha puesto en alerta a todos los empresarios del sector de la provincia. La merma económica por la previsible caída de ingresos procedentes de los fumadores es la principal preocupación de los profesionales, aunque muchos de ellos vaticinan que será solo “cuestión de tiempo” que la gente se habitúe a la hipotética nueva situación.
Los representantes del sector del ocio y la hostelería en la provincia manifiestan cautela ante esta cuestión, aunque adelantan que “los bares y restaurantes son los que mejor están cumpliendo con la ley antitabaco actual”, tal y como manifiesta el gerente de la Asociación de Empresarios de la Hostelería y Turismo (Ashotur), Carlos Gomis.
También Eduardo Ferreres, presidente de la Federación de Turismo de Castellón (Feturcas), remarca “la gran colaboración de los empresarios castellonenses” para adaptarse a la aplicación de la ley actual, cuando entró en vigor en enero del 2006. Ferreres, sin embargo, pide a la Administración que, de producirse el cambio, “este no sea drástico. Hay que dejar un tiempo razonable de adaptación tanto para los clientes como para los dueños de los locales”.
Para Ferreres, este proceso “era previsible, ya que seguimos los pasos del resto de Europa y nos tenemos que adaptar”, y asegura que “si existe buena voluntad por todas las partes, la nueva normativa no supondría ningún problema de adaptación ni para empresarios ni para clientes”.






